Dos coeficientes que marcarán el futuro

De cara al inicio del “2” en el tercer número del año, quisiera hacer una pequeña reflexión sobre dos coeficientes que marcarán el futuro del trabajo (para las personas) y para la supervivencia y éxito (para las empresas).


Empecemos por las personas. Por años el IQ (coeficiente de inteligencia) era quien marcaba las posibilidades del éxito en el trabajo para una persona. Diferentes estudios ayudaban a medir la memoria, el pensamiento analítico y la capacidad matemática, y se sostenía que era una de las mejores formas de predecir nuestras perspectivas de trabajo hacie el futuro.



se habla también del EQ (coeficiente de inteligencia emocional), que mide las habilidades interpersonales y de comunicación. Este EQ marca la capacidad para “comprender a otras personas, qué los motiva y cómo trabajar cooperativamente con ellos", dice Howard Gardner, de la Universidad de Harvard. De hecho, hablan de 5 categorías para poder analizar estas habilidades de inteligencia emocional: La Autoconciencia (capacidad de reconocer nuestras propias emociones y sus efectos, así como la autoconfianza), la Autorregulación (implica, entre otras cosas, autocontrol y el manejo de los impulsos disruptivos), la Motivación, (incluyendo el impulso para lograr objetivos, constancia, compromiso, iniciativa y optimismo, persiguiendo objetivos persistentemente a pesar de obstáculos y contratiempos), la Empatía (cuanto más hábil seamos para discernir los sentimientos detrás de las señales de los demás, mejor podremos controlar las señales que envía) y las Habilidades sociales (incluyendo aquí conceptos como influencia, liderazgo, comunicación, trabajo en equipo, etc).


AQ – Coeficiente de Adaptabilidad: adaptarse o volverse obsoleto

Pero el mundo sigue cambiando y evolucionando. Hace poco tiempo, Natalia Fratto, VP de Goldamn Sachs comentó que


"El IQ es lo mínimo que necesitas para conseguir trabajo, pero el AQ es qué tanto éxito tendrás con el tiempo".

Fratto afirma que el AQ no solo es la capacidad de absorber nueva información, sino la capacidad de resolver lo que es relevante, desaprender el conocimiento obsoleto, superar los desafíos y hacer un esfuerzo consciente para cambiar. Este AQ también implica flexibilidad, curiosidad, coraje, resistencia y habilidades para resolver problemas.


Evidentemente, a medida que la sociedad y la tecnología cambia, seguramente el AQ será más crucial para el éxito profesional que el propio IQ. De hecho, el gran desafío será adaptarse o volverse obsoleto. La tecnología ha cambiado cómo se realizan muchos trabajos. Y no solo es el cambio, sino la vertiginosa velocidad con que ocurre.


Los trabajo que impliquen detectar patrones o que se puedan basar en datos (abogados que revisan documentos legales, médicos que diagnostican en base a estudios, ingenieros de procesos que definen nuevos flujos de trabajo) pueden ser automatizado, gracias a algoritmos que realizan estas tareas de forma más rápida y con mayor precisión que un humano.

Si estos trabajadores no querran volverse obsoletos, necesitarán desarrollar nuevas habilidades como la creatividad para resolver nuevos problemas, empatía para comunicarse mejor y responsabilidad, usando la intuición humana para complementar el conocimiento de las máquinas. Amy Edmondson, profesora de liderazgo y gestión en Universidad de Harvard afirma que “toda profesión requerirá adaptabilidad y flexibilidad, desde la banca hasta las artes”.

En una entrevista laboral, afirma, el coeficiente intelectual ayudará a pasar los exámenes para calificar, luego tu EQ te ayudará a conectar con el entrevistador, conseguir un trabajo y desarrollar relaciones con clientes y colegas. El punto hoy es que después, cuando los sistemas cambien o los aspectos del trabajo se automaticen, se necesitará el AQ para entender esta innovación y adaptarse a nuevas formas de desempeñar la labor.


¿Cómo trabajar para desarrollar el AQ?

Nuevamente, volviendo a Fratto, de Goldman Sachs, indica tres maneras en las que el AQ podría presentarse en potenciales ocupantes de un puesto: Primero, si pueden imaginar posibles versiones del futuro preguntando "¿y si…?"; segundo, si pueden desaprender información para desafiar las presunciones y tercero, si disfrutan explorando o buscan nuevas experiencias.

Es posible desarrollar estas habilidades en una persona? Estoy seguro que si.


En mi próximo artículo hablaremos del otro coeficiente que marcará también la pauta a futuro, en este caso, para las empresas, que es el EXQ, (coeficiente de exponencialidad). El mismo, y solo como anticipo dejando su desarrollo para la próxima, es una métrica cuantitativa para comprender cuán flexibles y adaptables somos como organización cuando nos enfrentamos a la innovación disruptiva, a tecnologías emergentes y al cambio exponencial.




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Ejercicio de Pensamiento Exponencial