¿Por qué esta época es tan disruptiva?

¿Por qué es tan disruptivo este momento de la historia? ¿Qué lo hace más cambiante que otros momentos que generaron importantes cambios “tecnológicos” a lo largo de la historia del ser humano?



Los condimentos son varios. Andres Oppenheimer, en su libro “Sálvese quien pueda”, afirma que uno de los temas más importantes es la velocidad del cambio. El hombre primitivo tardó decenas de miles de años en propagar por el mundo adelantos tecnológicos como el fuego y la rueda. Siglos después, la revolución para la difusión de ideas que generó Gutenberg con la creación de la imprenta fue más rápida en su difusión que el fuego… pero, así y todo, no generó un impacto tan grande como el actual porque era una sola tecnología la que cambiaba.



Salim Ismail, director de la comunidad OpenExo (que promueve la transformación exponencial de las organizaciones, y a la cual tengo el honor de pertenecer) y autor del libro Organizaciones Exponenciales, cita al futurista Ray Kurzweil quien luego de estudiar este fenómeno durante treinta años, llegó a las siguientes cuatro observaciones:


En primer lugar, el patrón de duplicación identificado por Gordon Moore en circuitos integrados se aplica a cualquier tecnología de la información. Kurzweil lo llama la ley de Rendimientos Acelerados y muestra que los patrones de duplicación se remontan a antes de 1900, mucho más de lo que Moore originalmente propuso.Segundo, el combustible que alimenta este fenómeno es la información. Una vez que cualquier ámbito, disciplina, tecnología o industria tiene acceso a la información y se alimenta del flujo de información, su precio/rendimiento comienza a duplicarse más o menos anualmente.Tercero, una vez que los patrones de duplicación comienzan, no se interrumpen. Utilizamos nuestros computadores actuales para diseñar ordenadores más rápidos, que a su vez construyen ordenadores a su vez más veloces, etc.Por último, varias tecnologías clave de hoy en día tienen acceso a la información y están siguiendo la misma trayectoria. Esas tecnologías incluyen inteligencia artificial (IA), robótica, biotecnología y bioinformática, medicina, neurociencia, ciencia de datos, impresión en 3D, nanotecnología e incluso algunos aspectos de la energía. Nunca en la historia de la humanidad hemos visto tantas tecnologías evolucionando a este ritmo.


Y volvemos a la pregunta original… la pregunta es para qué todo esto, que por momentos (muchos) nos cuesta entender. La respuesta aquí la tenemos con Peter Diamandis, fundador de Singularity University, quien plantea un cambio de paradigma para la gestión de negocios en el mundo actual. Esto tiene que ver con el cambio de pensar en bienes escasos para pensar con filosofía de abundancia.



Para entenderlo mejor, veamos esta historia que data de más de 200 años. En aquel momento Napoleón III invitó a un banquete en honor al Rey de Siam. Allí sirvieron la comida con cubiertos de oro para todos los invitados. Pero para el Rey y su comitiva selecta, usaron de aluminio, por lo escaso de este metal y lo valorado que era. Unas pocas décadas después, gracias a la electrólisis, tecnología que separa el aluminio de la bauxita, el aluminio se hace accesible por la gran masa de la población (la tierra está formada en más de 8% por este metal), y ya dejó de ser ese bien escaso y oneroso para ser un bien abundante y accesible. Un ejemplo de más de 200 años, donde cierta tecnología nos permite accesar abundancia en beneficio del ser humano. Es decir, el recurso estaba, pero como no teníamos como usarlo, era costoso e inaccesible para quienes no eran de la realeza.


Otro ejemplo: En los últimos 30 años, el costo del KW generado por células fotovoltaicas cayó de $ 30 por Kw/hora en 1987 a $ 0,015 por la misma producción en 2017. En definitiva… el problema no era del recurso solar escaso (de hecho, siempre tuvimos el mismo y abundante), sino de la tecnología que nos haga accesible esa producción de forma masiva.

Lo importante es que estas tecnologías, que año a año bajan de precio (siguiendo el principio de la Ley de Moore), nos ayudan a acceder a esa abundancia de recursos que antes no podíamos. 

Como afirma Salim también en su libro, el hombre, que ya aprendió a escalar tecnologías, ahora tiene el desafío de aprender a escalar organizaciones. 

En resumen, cómo hacemos para transformar esa abundancia de recursos existentes en el mundo para convertirlos en insumos para nuestras empresas, y cómo entendemos estas nuevas organizaciones que pueden crecer exponencialmente si utilizan la tecnología correcta. Airbnb entendió cómo aprovechar una increíble cantidad de inmuebles en el mundo para rentarlo por tiempos cortos y competir con grandes cadenas hoteleras. Uber entendió cómo contactar con miles de conductores para que transporten personas en sus propios carros, y así competir contra una industria tradicional como la del transporte público. Waze aprovechó todos nuestros teléfonos inteligentes, que le generan señal del estado del tránsito y no requirió poner antenas o sensores a lo largo y ancho del mundo para poder trazar mapas satelitales. Y así podrían seguir los ejemplos. Accesar abundancia es el nuevo reto y utilizar la mejor tecnología para esto es el vehículo. Pero hace falta una hoja de ruta, y para esto sirven los procesos de transformación exponencial en las organizaciones. ¿Quién se anima a subirse a este proceso?

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Ejercicio de Pensamiento Exponencial