Tercerizar: ¿Buena o mala idea?

Cada día, más empresas deciden subcontratar servicios para concentrarse en sus actividades principales.

El Outsourcing, o el acto de contratar un proveedor externo para realizar una actividad que podría desarrollarse dentro de la empresa, es una práctica cada vez más común en el mundo de los negocios. Lo que empezó como tercerización de servicios de apoyo (limpieza o telecomunicaciones, por ejemplo), ha tomado cada vez más relevancia y acaparado distintas áreas, al punto que hoy muchas empresas subcontratan departamentos enteros como relaciones públicas y mercadeo.


La tercerización ha venido a abrir un mundo de posibilidades para las pymes. Algunas se han convertido en esos proveedores de servicios o productos de grandes compañías, lo que les ha dado la posibilidad de entrar en el mapa de los negocios. Otras, y gracias a la transformación digital del siglo XXI, han adoptado el modelo de tercerización como propio, y han decidido subcontratar casi todos los departamentos de la empresa. De hecho, hoy existe el concepto de la empresa “ubicua”, quizá con poco personal, pero que tiene colaboradores por todos lados.